Por Cristian Tauil
Una tensa calma con movilizaciones, expresiones de solidaridad y reclamos de libertad a Maduro y a Cilia Flores, su esposa.
La invasión, el bombardeo y el secuestro del presidente, compañero Nicolás Maduro, tiene por detrás las manos sucias del sionismo, quienes están acostumbrados a ciber ataques. A usar la inteligencia artificial para derribar a sus principales opositores. Como sucedió con los asesinatos de la cúpula de Hamas en Medio Oriente o a las principales autoridades religiosas de la revolución islámica.
No hay que olvidarse que todo comenzó con un apagón energético previo a la intrusión de las naves y bombas arrojadas sobre Caracas, Miranda, la Guaira y Aragua. Seguramente fueron las bombas distractivas necesarias, que quizá también contó con la complicidad de fuerza propia, donde podrían haber corrido depósitos bancarios suficientes para comprar voluntades. Como sucede en toda América latina donde la injerencia de Trump y su compra de voluntades para definir resultados políticos es a la vista del mundo entero.
No tenemos la bola de cristal para saber exactamente como fue pero, una parte importante de la seguridad personal del presidente perdió la vida en esta operación y otra fue secuestrada junto a Maduro y su esposa. Antes de aventurar que todos son traidores, podríamos pensar que entre ellos se encuentren los entregadores si los hubiese habido, o que fue el propio desembarco de las fuerzas Delta que llevaron adelante la operación con éxito.
Obviamente con el correr de los días será una de las tareas del gobierno bolivariano dar una clara respuesta al conjunto del pueblo y acercar conocimiento al mundo entero de cómo fueron los hechos.
Las FF de elite funcionan con un estudio previo de la maqueta en la que operan, es el ABC de una planificación militar. Parte del objetivo principal de esta nefasta criminal y cobarde operación del imperialismo tenía como fin mellar la moral revolucionaria de quienes hasta hoy condujeron los destinos de la revolución Bolivariana. Es evidente que EEUU es un imperio en decadencia y que en su retirada va producir el mayor daño posible.
La tarea de los revolucionarios es fortalecer la organización, no podemos caer en la tentación de debilitar a Delci Rodríguez, Diosdado Cabello y a Padrino López, poniendo en ellos sospechas de su entereza revolucionaria y su lealtad.
Tampoco podemos esperar nada de Rusia y de China, ya sabemos a ciencia cierta cómo actúan las decisiones de estos actores de la geopolítica en sus negociaciones, que los “normales” no conocemos.
Hoy la tarea fundamental es seguir siendo solidarias y solidarios con el pueblo y la dirección política militar de la revolución Bolivariana, cualquier otra cavilación exteriorizada públicamente implica hacerle el juego al enemigo.
Los destinos de la patria grande son siempre responsabilidad nuestra.

Desde hace mucho tiempo vengo leyendo lis análisis que indican que EEUU es un imperio en decadencia. Cayeron muchos mientras seguimos repitiendo que ya está.
Y no está.