Iris Pereyra, ex detenida desaparecida por la última dictadura cívico, militar, eclesiástica, madre del “negrito Avellaneda” nos moviliza recordando un hecho aberrante que quedó borroneado en la memoria. El hecho más grave de la historia carcelaria argentina.
En el Pabellón 7mo. de la Unidad Penitenciaria N°2 de Devoto, el 14 de marzo de 1978 se produjo un incendio producto de la represión desplegada por una requisa y la resistencia de las personas privadas de la libertad.
En lugar de disponer los esfuerzos del Servicio Penitenciario hacia el auxilio de las personas encerradas se profundizó el ataque y la represión, según testimonios de sobrevivientes, “de pronto todo se convirtió en un infierno de balas, gritos, humo y llamas”
El 10 de diciembre del 2025 se realizó el juicio oral contra Juan Carlos Ruiz ex director del penal y Horacio Martín Galidez ex jefe de la División Seguridad Interna. La pena recibida fue de 25 años de cárcel por haber torturado hasta la muerte a 65 “presos comunes” y aplicar tormentos a otros 88. Según los jueces, el ex celador Zerda no cometió delitos, fue absuelto y quedó en libertad, decisión que será apelada.
Ambos torturadores también estaban a cargo de las personas presas por motivos políticos, la cárcel de Devoto estaba sobrepoblada, la dictadura había sumado más de mil mujeres, presas políticas, que estaban a disposición del Poder Ejecutivo, ahí se encontraba Iris, sufriendo su propia injusticia.
El Tribunal Oral Federal N°5 caracterizó los hechos ocurridos en el penal de Devoto como “graves violaciones a los derechos humanos”, delito que no prescribe. La decisión reabre, además, el debate sobre las responsabilidades aún pendientes en torno al encubrimiento judicial de la masacre, que en el lenguaje oficial se llamó «el motín de los colchones», por lo que se encuentra procesado el ex juez Guillermo Rivarola.
El Estado fue declarado responsable por esta masacre cometida en plena dictadura por personal del Servicio Penitenciario Federal a las órdenes del Ejército.
La sentencia reconoce algo que no por obvio debe ser dejado de lado: la gravedad de los hechos y la sistematicidad de la violencia ejercida por el aparato represivo estatal durante la dictadura, incluso contra personas que no estaban detenidas por motivos políticos.
El Tribunal no hizo lugar a los pedidos reparatorios formulados por la querella, entre ellos, la preservación del pabellón como sitio de memoria, la rectificación de la cobertura periodística de 1978 y la adopción de medidas estructurales sobre las condiciones actuales de detención en el penal.
Iris nos relata, sin ausencia de emociones y con una serenidad que ennoblece, aquellos momentos vividos mientras las torturas represoras se cobraban vidas: “Ese día fue tremendo, ni bien empezó el incendio nos encerraron y durante una semana no vimos el sol, han pasado 49 años. El juicio llegó”.
El castigo también.
Datos relevantes:
Las abogadas que patrocinaron a las personas querellantes: Natalia D’Alessandro, Denise Feldman y Claudia Cesaroni.
Fuentes:
Testimonial. Iris Pereyra de Avellaneda –Presidenta de la Asociación de Sobrevivientes Familiares y compañeres de Campo de Mayo. Presidenta de La Liga Argentina por los Derechos Humanos-.
https://www.fiscales.gob.ar/lesa-humanidad/juicio-caso-masacre-del-pabellon-septimo/






