Por Gustavo Zapata*
¿Qué quieren decir las y los indignados de siempre con “la escuela no es para adoctrinar”? Pues, que se prohíben difundir visiones distintas a las de la clase dominante. Hoy se llama libertarismo. Como antes el macrismo intentó imponer desde su policía vidalista, teléfonos para denunciar a quienes se atrevan a mencionar, ya no digamos cuestionar, las sacrosantas verdades del mercado.
Y que es educar sino enseñar a quienes quieran conocer las ideas que aquilata la especie humana a través de milenios de desarrollo.
Cuando se escucha la frase de que la escuela “no debe adoctrinar” por parte de determinadas personas, en general ignorantes o de derecha, en realidad quieren delimilitar lo llamado normal a través de la censura de preguntas y respuestas que no comulguen con las suyas.
Conservadores y conservadoras que reclaman natural la desigualdad, el racismo, el sexismo, la compra y venta de todo y quienes con gusto aplicarían el exilio forzoso a inmigrantes de los países pobres mientras abren sus negocios para vender lo que sea a los rubios del norte. Quienes justifican que se mate a un chorrito morocho, rápido y sin más gasto estatal que una bala, y como suelen evadir impuestos llevándolo a bancos extranjeros, tampoco pagarán la munición.
Si es posible, que la persona marrón abandone la escuela y se resigne a su destino de pieza removible del parking de la desocupación y dispuestos a pedalear 14 horas al día repartiendo y sirviendo a sus algoritmos. Que se olvide de todo sueño de igualdad social, organización o justicia. Un universo mental que sólo puede tolerar lo que le grabaron en la cabeza como en piedra: los/as pobres abajo y los ricos/as arriba, por siempre jamás. El viejo universo de prejuicios, hoy “ideas de la libertad”, que en cada dictadura reciclaron.
Pues bien, en la escuela SE ADOCTRINA, SI. Del mismo modo que la televisión, la radio, las redes, las aplicaciones, la propaganda callejera. Cada quien a su modo busca influenciar sobre el sentido con que debe leerse la realidad.

Pero la escuela educa en conceptos como Patria, Democracia, Tolerancia o Ley. Los principios de la ciencia, el arte, la historia y cada conocimiento que hizo de nuestras sociedades algo que supere el matarnos mutuamente por un “dejá de mirarme así”. Lo que la humanidad va logrando conquistar y ordenar en nuestras mentes para superar los instintos, el egoísmo suicida y nuestras tendencias más agresivas.
Parte de esa enseñanza es mostrar universos ideológicos diversos, como defender una posición, una concepción del poder, una noción de pertenencia. Se puede y debe debatir en verdadera libertad, sin violencia y ahí no hace falta apalear disidentes o protestones, porque la palabra alcanza para procesar las diferencias.
Cuando castigan a un o una docente por opinar sobre una medida, un gobierno, una elección, se está impartiendo la peor de las censuras: o dices lo que queremos o te quedas sin trabajo, o lo que es lo mismo, desapareces como consumidor/cliente/proveedor.
En el aula cada opinión se puede balancear con otras salvo que consideremos natural impedir pensar y decir. Solo hay una frontera: la intolerancia en sus formas punitivas/criminales. Si vemos como aceptable la democracia o la vida, se debe impedir que un nazi admirador de Videla pueda plantearlo como “normal” frente al alumnado. O no aprendimos nada de los 7 golpes militares que nos detuvieron como sociedad civilizada y desarrollada.
Todo lo demás es sujeto al intercambio de dudas, críticas, argumentos y posiciones diversas. Incluso las posturas religiosas pueden tener lugar.
Cada construcción del saber humano que fomente los valores superiores del amor y la piedad deben ser parte de la vida escolar.
Nos merecemos vivir bien y eso incluye ser verdaderamente abiertos a la libre circulación de formas de pensamiento. Veo que los poderosos y las poderosas no lo permitirán sin cobrarnos por ello.
*Gustavo Zapata
Secretario general de CTA
Morón –Hurlingam -Ituzaingó







Acuerdo con el texto Adoctrinar de Gustavo Zapata y pienso que no deben ser pocos los docentes que adhieran a este concepto de enseñanza en su amplitud. Los estudiantes merecen buenos maestros.
Los que hablan de adoctrinamiento no dicen nada de esto, no construyen políticas para cuidar a les niñes y en las redes no hay intercambio de ideas, hay mensajes de odio, bullyng y desconexión emocional.
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