Por Juan Carlos Lopaczuk
El perdón libertario y la solidaridad fascista vernácula.
Hace 5O años se producía un 24 de marzo el último golpe de estado en nuestro país. Instaurando la dictadura cívico-militar-eclesiástica más sangrienta de nuestra historia.
El oscuro » Proceso de Reorganización Nacional» causó la desaparición forzada de 30.000 personas, de las cuales casi el 80% eran menores de 28 años. La expulsión de miles de argentinas/os que tuvieron que exiliarse en el exterior para salvar sus vidas. Y el endeudamiento catastrófico de nuestro país con el Fondo Monetario Internacional, por nombrar algunos de los desastres realizados por estos asesinos.
Con el gobierno de Mauricio Macri, los represores sintieron alivio y hasta intentaron un perdón. En lo que fue el 2×1 macrista que proponía una reducción de penas y traslados a domicilios de los genocidas. No prosperó, sobretodo, por la resistencia popular.
En la actualidad, el ejecutivo libertario de ultraderecha expresa por lo menos simpatía por aquellos años. Incluso ha dejado el Ministerio de Defensa en manos militares, a cargo del Teniente Coronel Carlos Alberto Presti. Lo que significa el abandono del control civil de esta importante cartera.
El nuevo capítulo de esta solidaridad fascista es un indulto presidencial a genocidas condenados por delitos de lesa humanidad, que cumplen condenas en prisión. Con el objetivo libertario de complacer al sector militar.
Ante esta posibilidad, la resistencia popular será fundamental. Para evitar una nueva injusticia en nuestro país. En un aniversario que se aproxima a aquellos años de horror, la organización y la mantención de la memoria es necesaria y esencial para un futuro con esperanza.




