Por Gustavo Zapata*
Cuando una persona interpreta lo que ve, proyecta sus miserias y grandezas.
Pasás por la vereda, por ej.: y donde alguien puede vislumbrar árboles frutales, limoneros, paltos, cipreses o robles, maderas y comida disponible… sombra en verano, lugares donde jugar a las escondidas, respirar el perfume de la vida, se apoyen para besarse algunos enamorados o algún perro marque su lugar… otros ven que hay que barrer hojas, que lo puede emboscar un ladrón imaginario, que le quita luz a su sagrada propiedad.
En cada parpadeo se mide la calidad de la persona. Y no califico: evalúo.
Por alumbrar otro rincón de la injusticia ambiental: faltan casas para la población joven, trabajadora, jubilada, mujeres solas con hijos… la humanidad real. Cuando un desarrollador inmobiliario ve un pedazo de tierra baldía, una casa vieja, desocupada, un moribundo a punto de dejar herencia, un funcionario flojo de principios… diseña el camino que le reditúe una parte de esos innumerables dólares que no pasan por el radar de la legalidad, que no paga los impuestos que necesita el Estado. A propósito, la avivada de no pagar impuestos es que no haya para el sueldo de la maestra/o, el enfermero/a, el o la policía que le cuida…quien le barre la vereda o le permite tener leyes que protegen su derecho sagrado a la propiedad.
Otros, otras, con más apuro que pensamiento previsor, ven en cada mancha verde del conurbano la oportunidad de hacer un negocio que consiga votos, recursos de campaña para sostener la hueste que le permite gobernar, una casita o un depto. para engordar la jubilación…y le regala al mercado la oportunidad de hacer barrios privados, torres para profesionales, inversiones para narcos o quien tenga la plata para hacerlo.
Los alquileres no serán más baratos, porque el dios mercado no alza las banderas de la justicia social y prefiere llenar los ilusorios bolsillos de las mortajas o la falsa sensación de seguridad para los futuros rentistas (que ya hoy viven del esfuerzo ajeno). Y lo que le regalás al mercado se lo sacás al pueblo que te vota.
Mientras tanto, se amontonarán los pisos sin revocar en este asentamiento contaminado, sin planificación de cuánto hace falta en agua, energía, calefacción, cuidado de los ríos y arroyos, escuelas, hospitales, vías de circulación. Esta acumulación de enfermedad mental, desocupación y pobreza llamado conurbano.
Allá se ven los pueblitos abandonados por la vía que vendió el menemismo. Más lejos los campos donde engordan vaquillonas o se siembra soja (fumigada con veneno) para vender por dólares sin declarar, armas para extorsionar a los gobiernos con la devaluación, para fugar a lugares donde no se pague impuestos. Más acá los galpones vacíos de las fábricas de lo que alguna vez fue un hormiguero de overoles, camiones, colectivos y trenes llenos a las 6 de la mañana… peronistas que alzaban banderas de estatización y pueblo fuerte.
Los nuestros, las nuestras hacen, unen, organizan para ver -antes de morirse- alzar con nuevos colores esas banderas, ese ansia de decencia en los ojos de las mayorías.
*Gustavo Zapata
Secretario General de CTA
Morón –Hurlingam -Ituzaingó







