*Por Gustavo Zapata
Desconozco la filiación de Lit Killah. Bien podría ser el hijo de un pariente que hace mucho no veo. En su canción “G.Catan” habla también de mi barrio y mi ciudad.
Vivo en William Morris. Su nombre remite a un marxista con influencias anarquistas nacido cerca de Londres. Vaya nombre plantado en la llanura, el de un señor que escribió, construyó y especialmente militó su tiempo de revolución industrial y enriquecimiento de minorías, a favor de lxs trabajadorxs manuales y artesanales que perdían sus oficios.
En este rincón de la injusticia viven changos y changas a quienes les canta Lit, en ese paisaje del conurbano que bien ilustra y describe Saborido. Calculo que muchos se hacen la misma pregunta: ¿Qué será de mí?
Entre las zapatillas colgadas de los cables y grafitis crípticos que hacen florecer el cemento con los gritos desesperados de pibas y pibes que buscan un idioma para amar y ser amados. Calles limpias y veredas deshechas.
Con ese carro de botellero (reciclador urbano, dirían mis compañerxs de la economía popular) que pinta mejor que nada el perfil productivo de nuestra sociedad, moldeada a golpes de violencia hacia abajo, torres y barrios privados para unos pocos.
Me gusta la gente que se apropia de culturas, técnicas y formas del mundo para pintar su patria, una realidad multiforme que se mueve sin parar, que cambia en cada parpadeo como un giro de caleidoscopio.
Martha Argerich aprendiendo piano en Viena porque el General la escuchó y lo tenía claro. Miguel Angel Nashem, que un funcionario de pocas pulgas rebautizó Estrella porque su abuelo señalaba el cielo cuando le preguntaron el apellido. O Juan Falú y su ciclo “Guitarras del mundo”, creando magia junto a Yamandu Costa… mis paisajes preferidos.
Los que traducen a un lenguaje universal su barrio, las angustias de sus pares sin concesiones ni falsedades. Incluso con preguntas incómodas para quienes eligen la canción despojada dominante. Buscan un lenguaje propio que les resulte para decir lo que viven. Crean y recuperan identidad.
Pues bien, este muchacho se auto nombró Lit: “encender”, “iluminar”, “prender”. No es mal nombre…Y si es capaz de mezclar una chacarera con sus vivencias de rapero contratado por la Warner, hijo de un carniza y una madre cuidadora…es de los nuestros.
Veo en su estética gente común y no muñecos de plástico. Como Milo J, usan con inteligencia y simbolismo abierto las tecnologías avanzadas puestas al servicio de microhistorias, que no son otra cosa esos 3 minutos que son los ríos de la música desde que el mundo es llamado mundo.
Imágenes reconocibles, como un cana de la provincia o una cesta de papas fritas en medio de un amor perdido.
Las productoras los tragan de a miles y envuelven como salchichas, hasta que el consumo de Tik Tok o las fiestas de madrugada resista, degrade o escupa. Pero a su modo dejan señales en las grietas que encuentran, para decirnos algo más.

Hay en su obra fotos de esas fábricas de reproducción de flashes, en medio del rush de luces y colores… aparece un volante, un dolor decodificable, un agravio comprobable. Hallás un disparo de realidad.
En esos escenarios, las mujeres son adornos, un consumo más, amores inaccesibles o excusas para sufrir. Bueno, sin arrogancia: son pibes. No hay compañeras ahí…
Él se reconoce bufón de un circo descontrolado y lo dice claramente.
En fin, un artista de 27 años a considerar.
*Secretario general de CTA
Morón –Hurlingam -Ituzaingó
“G. Catán” es una canción y videoclip del artista argentino LIT Killah lanzada en agosto de 2026. Es un tema muy personal e íntimo con el que el rapero rinde homenaje a González Catán, su barrio.







Comparto la apreciación del texto sobre el valor deeste músico popular que le canta a los barrios del conurbano en su tema G.CATAN.
BIENVENIDOS ARTISTAS CALLEJEROS !!!